Caminar erguido: Los derechos del peatón

Caminar erguido

En mi artículo anterior pretendía despertar el interés de los usuarios de bicicletas y patinetes, sobre los riesgos propios y de terceros, con el fin de identificarlo y prevenirlo. Por supuesto, nada contra estos vehículos, de hecho yo también soy ciclista.

Desde que los primeros homínidos se levantaron sobre sus patas traseras, las diferentes especies de homo se han diferenciado del resto de animales, por caminar de pie.

El desarrollo del cerebro del homo sapiens, parece que guarda relación con este hecho. Todos los humanos, salvo que existan algún impedimento físico o psíquico, empiezan a caminar a partir del primer año.

La conducción de cualquier vehículo, implica un riesgo que asumimos libremente. Pero caminar forma parte de nuestra esencia humana. Las personas no nacemos con ruedas o motores, por tanto, somos esencialmente seres pedestres denominados,en las zonas urbanas, peatones.

Cuando asumimos voluntariamente un riesgo, sea hacer alpinismo, esquiar o conducir, lo hacemos sabiendo que podemos sufrir un accidente. Para intentar evitarlo debemos respetar las normas y tener precaución, pero no es justo poner en riesgo al que va caminando, porque esto no debe ser una aventura peligrosa, sino un acto natural que debe esta protegido.

Si un peatón es atropellado con culpa, por alguien sin seguro, porque su vehículo no está obligado a tenerlo, pueden ocurrir dos cosas: que le cueste el dinero al conductor (si es solvente) o que se quede sin cobrar la víctima (si el responsable es insolvente).

Muchos circulamos en bicicleta, teniendo cobertura de seguro en nuestra póliza de hogar, pero otros muchos circulan sin seguro, poniéndose en riesgo económico a ellos, a sus familiares y a los demás.

Por todo esto creo que cuando somos peatones, debemos cumplir con las normas de circulación que nos afectan, pero debemos estar especialmente protegidos.

Las ciudades y pueblos modernos deben tener aceras anchas, grandes espacios verdes, vehículos no contaminantes y respeto prioritario al peatón.

Cuidemos nuestra esencia bípeda, protejamos a los que andan por las urbes, sintamos respeto por el CAMINAR ERGUIDO.

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