Facebook lanza su criptomoneda: ¿cómo pagaremos en el futuro?

El gigante de la efe azul ha presentado libra, su moneda digital, con el afán de liderar las finanzas de la sociedad multimedia. Gigantes del dinero digital como Visa, Mastercard y PayPal le apoyan. ¿Habrá venido para quedarse? El fin del dinero, tal y como lo conocemos, está a la vuelta de la esquina.

Criptomoneda Facebook

En la sociedad de código abierto, tenía que aparecer tarde o temprano el dinero de código abierto. La moneda, en papel y metal, parece tener los días contados. Una pena para este resquicio de la historia surgido en Asia Menor en el siglo VII a.C. Una de las primeras monedas digitales fue el Bitcoin (en 2009), seguida o simultáneamente a otras muchas como Crypto, Akroma o Petro, en una suerte de burbuja especulativa que, además de beneficios, también pretendía ser a la vez la moneda del futuro, un revolucionario sistema de certificación y el protocolo de una nueva sociedad abierta y descentralizada.

La última de estas monedas virtuales es Libra, la criptomoneda con la que Mark Zuckerberg, el padre de Facebook, pretende amamantar a su nación de usuarios virtuales. Una moneda que nace ya con una cifra de más de 3.000 millones de usuarios potenciales y promete intercambios instantáneos de dinero entre las plataformas del universo Facebook, como Messenger y Whatsapp (sobre Instagram todavía no han confirmado nada).

¿Qué es una criptomoneda?

Tal y como sucede con el euro o el dólar, una criptomoneda sirve para intercambiar bienes y servicios, pero de manera muy distinta. Las monedas digitales son una moneda virtual, también un protocolo de intercambio y, además, una infraestructura que está detrás, un ecosistema. Su corta e intensa historia está jalonada de epopeyas desde que nació con un guión que parece salido de las novelas de Philip K Dick, como en el nacimiento de Bitcoin: En noviembre de 2008, un tal Satoshi Nakamoto publicó sus principios fundacionales en Internet y pocos meses después aparecía la red con la ayuda de numerosos voluntarios. Mientras se consolidaba el sistema, Satoshi desapareció sin dejar ni rastro. De él apenas se sabe nada. Se cree que puede ser un matemático japonés, un grupo de científicos, un conglomerado de multinacionales tecnológicas, o la misma CIA. Tras algunas crisis y reajustes en su cotización, las criptomonedas han atravesado la frontera del experimento, firmando acuerdos con gigantes como Paypal o normalizando su existencia a través de cajeros automáticos.

La criptomoneda de Facebook

Es aquí donde entra en juego la Libra de Facebook, con el campo allanado por las criptomonedas pioneras y con toda la fuerza de ser uno de los entramados digitales más poderosos del mundo (no olvidemos que Facebook y las fake news están detrás de sospechas de turbiedad o manipulación como la elección de Donald Trump o el Brexit). Una nación de cerca de 2.271 millones de usuarios activos a los que se suman los 1.500 millones de usuarios de WhatsApp, según las cifras de Digital 2019 Global Digital Overview.

Por eso, cuando Facebook y otras 27 organizaciones anunciaron en junio de 2019 el lanzamiento de Libra, el sistema financiero internacional estornudó.

Sin Dios ni amo

Del dinero virtual de las criptomonedas se celebra que no pertenece a ningún Estado, ni empresa ni institución, que no puede ser intervenido, es imposible de falsificar y además preserva la identidad del usuario en las transacciones. Sus usuarios y divulgadores insisten en que las casi 500 monedas virtuales que existen actualmente, son, de momento, ?un experimento, una expectativa? que traerá consigo profundos cambios sociales. Funcionaría sin intermediarios, a través de un protocolo P2P (del inglés peer-to-peer, red de pares): se trata de una red de ordenadores que en lugar de funcionar con clientes o servidores fijos, lo hace con unos nodos que actúan como iguales entre sí. Son, digamos, a la vez clientes y servidores para los demás nodos. Con este sistema, bitcoin preconiza cambios tan radicales para el sistema financiero como lo fueron en su día el email y la videoconferencia para las comunicaciones o el mp3 para la industria discográfica.

Según los responsables de Facebook, estas son algunas de las características de Libra:

  • Podrá usarse para transacciones entre particulares.
  • Podrá usarse para compras.
  • Se gestionará a través de una app nativa.
  • Estará integrada en las nuevas versiones de Messenger y WhatsApp a partir de 2020.

Entre los socios de Facebook para esta aventura de criptodivisa figuran gigantes del pago digital como Visa, Mastercard y PayPal, además de players importantes que no se quieren perder un trozo del nuevo pastel. Empresas de sectores tan diversos como las de servicios Spotify o Booking.com; del transporte remoto, como Uber o Lyft; la plataforma de subastas eBay. y el gigante de las comunicaciones Vodafone.

El corazón de 'blockchain'

El santo grial de las monedas virtuales, el centro neurálgico de su revolucionaria tecnología, está en el llamado blockchain o cadena de bloques. Se trata de un sistema de reputación, un registro público de las transacciones Bitcoin en orden cronológico. El blockchain es compartido entre todos los usuarios, que vigilan la estabilidad de las transacciones y cuidan el buen funcionamiento del sistema. Libra será el cañamazo de la moneda virtual y sobre ella se superpondrán el resto de servicios de pagos. El gestionado por Facebook se llamará Calibra y será una especie de cartera digital que permitirá almacenar y utilizar la nueva moneda digital Libra. De este modo, Libra supone una cartera digital conectada con todo el mundo que permite enviar y recibir dinero de manera segura e instantánea y a través de diversas plataformas. Libra funcionará al margen de Facebook y, como los negocios serios del dinero, tendrá sede en Suiza.

Los pagos se realizarán de móvil a móvil, escaneando códigos QR de las tiendas o a través e las apps nativas y se podrá utilizar como otras criptomonedas para pequeños pagos como un billete de metro o un café, aunque también habrá pago de comisiones. Las ventajas son las clásicas del dinero digital: prevenir robos y fraudes, evitar los pagos delictivos y hacer seguimiento de los pagos a nivel global.

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