¿Solo se educa en la escuela? Aprende qué es el 'worldschooling'

Familias viajeras alejan a sus hijos de las aulas y los instruyen a partir de las experiencias vividas. Un sistema que puede tener aspectos positivos pero también algunas carencias.

¿Solo se educa en la escuela? Aprende qué es el 'worldschooling'

La enseñanza es obligatoria en España desde los seis años, pero hay familias que prefieren que se lleve a cabo fuera de un centro homologado. Entre ellas están aquellas que practican el homeschooling, ?una práctica instructiva-educativa en la que los padres asumen en primera persona (en ocasiones, con la ayuda complementaria de otras personas o instituciones educativas) la responsabilidad formativa de los hijos?, como describe Carlos Cabo, doctor en Pedagogía de la Universidad de Oviedo. Otras van un paso más allá y defienden el unschooling, que es básicamente lo mismo pero sin ceñirse a los rigores académicos: los niños se forman a partir de sus propios intereses. Entre estas modalidades que rompen con el sistema tradicional está también el worldschooling: el mundo como escuela. No hay materias, lecciones ni exámenes. De lo que se trata es de aprender a través de experiencias. Sus partidarios son núcleos familiares que pasan gran parte del año viajando por razones laborales o de estilo de vida.

Diversas opciones

Carmen de Andrés, doctora en Ciencias de la Educación y profesora de Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, concede que ese tipo de actividades pueden ser buenas para los niños, sobre todo aquellos menores de seis años, cuando ?el entorno ideal es el de los padres?, dice. Admite que viajar ?te proporciona vivencias súper enriquecedoras?. También recuerda que pedagogías como la Montessori defienden que la mejor educación es la que se realiza en contacto con el mundo real. 

?Los padres pueden acompañar, apoyar, pero su función es distinta de la del maestro?

Carmen de Andrés, doctora en Ciencias de la Educación

España, respaldo jurídico

La ley en España no reconoce expresamente esta opción, y establece que la escolarización es obligatoria en un centro homologado por el estado entre los 6 y los 16 años. Pero, por otra parte, el artículo 27 de la Constitución reconoce la libertad de enseñanza. Como recuerda Carlos Cabo en su texto El ?homeschooling? en España: descripción y análisis del fenómeno, el quid de la cuestión radica en determinar a quién compete la tarea de educar a los menores. La ley respeta que sea acorde a las creencias religiosas o morales de los padres, y una sentencia de Tribunal Constitucional determinó que ?cualquier práctica educativa alternativa a la escuela, que cumpla con la preceptiva formación de los niños, ha de ser considerada legítima?. 

La obligatoriedad garantiza el derecho a que, terminada la etapa de worldschooling, el menor pueda reincorporarse a un centro de enseñanza en el curso que corresponda a su edad. En España, colectivos como la Asociación para la Libre Educación o Educar en Familia defienden los intereses de las personas que apuestan por este método alternativo. 

En el worldschooling existen varios grados. Desde quienes escolarizan parcialmente a sus hijos en el país de destino hasta los que los inscriben en determinadas actividades extraescolares, pasando por aquellos que contratan profesores particulares para apoyos puntuales. Pero otros se lo juegan todo a lo que la simple interacción del niño con el mundo exterior les puede aportar. Conocer a niños de otras culturas, practicar idiomas desde una edad temprana o admirar el Coliseo romano in situ en vez de verlo por foto son aspectos que, en principio, parece que solo pueden contribuir positivamente a su formación.

La importancia de socializarse

Pero la escolarización tradicional aporta algo fundamental, en opinión de De Andrés: la socialización. ?Un primer paso se hace en la familia, y luego el niño tiene que integrarse en un grupo escolar como un eslabón intermedio entre la familia y la sociedad?, señala. Aparte, ?los padres pueden acompañar, apoyar, pero su función es distinta de la del maestro?. La experta también distingue que hay razones más justificables que otras para decantarse por el worldschooling. ?No es lo mismo la familia itinerante por motivos profesionales, que los padres que incluso abandonan su trabajo y se dedican a viajar. Hay una especie de narcisismo en estos, que utilizan a sus hijos para cumplir sus sueños viajeros. Muchos progenitores toman sus decisiones pensando en ellos mismos y no en las necesidades de sus hijos?, lamenta.

El desencanto por la enseñanza tradicional también está detrás de algunas de estas decisiones, apunta la educadora. ?Muchos padres se quejan de que no hay una atención individualizada, y sí cierta insatisfacción con el sistema? Pero nuestro sistema educativo está bien organizado y hay que confiar en que hay una parte técnica detrás de todo eso?, sostiene De Andrés.

La voz de la experiencia

El sociólogo catalán Max López documenta puntualmente en su web Familias en Ruta su recorrido por el mundo con su pareja, Susagna, y sus dos hijos. ?Desde hace algunos años combinamos la asistencia a una escuela rural pública con educación en casa ?cuenta? y, últimamente, ya cada vez con periodos más largos en el extranjero, los niños siguen el curso en una escuelita internacional de carácter alternativo, hasta el punto de que ha cambiado el centro de gravedad y en estos momentos el plan es que cursen la secundaria de esa manera?. 

Niños en un tren escribiendo

De lo vivido en primera persona estos años, Max López deduce que con el worldschooling los niños ?ganan en una educación más basada en la vivencia y en capacidad de adaptación y de entender la creciente complejidad y la diversidad del mundo (cultural, lingüística, geográfica, etc.) que les ha tocado y les tocará vivir?. No ve este método moralmente superior a cualquier otro. ?En todo caso, es nuestra apuesta decidida aceptando sus pros y contras. Entre los contras, te sales del sistema convencional establecido y por tanto te tienes que buscar más la vida y enfrentarte a una carga más fuerte de incertidumbre?, concluye.

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